En este espacio, auspiciado por el Instituto Superior Adventista del Plata y la Facultad de Humanidades de la Universidad Adventista del Plata, se rescatan los hitos que preservan la identidad educativa de la Iglesia Adventista en el mundo.
9 de septiembre: Primera iglesia adventista en Sudamérica (1894)
En la zona rural de Crespo, Argentina, el pastor Francisco Westphal organizó la primera iglesia adventista de Sudamérica. A partir de este núcleo de creyentes surgió la idea de fundar un colegio para la iglesia, que hoy es la Universidad Adventista del Plata.
9 de septiembre: Inauguración del Centro de Investigación White (1979)
Sirve al público en un sector de la Biblioteca de la Universidad Adventista del Plata. En este Centro se conservan importantes documentos de la historia de la Iglesia Adventista y de su desarrollo en el contexto profético bíblico. Su primer director fue el Dr. Humberto Raúl Treiyer. Este Centro labora en conjunción con el Centro Histórico Adventista.
9 de septiembre: Nacimiento de John B. Youngberg (1932)
El pastor Youngberg (1932-2026), estadounidense, fue creador del Club de Conquistadores en Libertador San Martín, pionero de esta actividad educativa y misionera en la región. Este programa comenzó a desarrollarse a partir de 1960, con el respaldo del que fue el Colegio Adventista del Plata y en terrenos propiedad de este, junto al arroyo Paraíso. Su primer director fue el Sr. Lucas Schulz. Esta iniciativa se expandió rápidamente en la Argentina y llegó a distintas partes del continente.
En el marco educacional, los clubes de Conquistadores atienden el desarrollo de niños, adolescentes y jóvenes y tienen como objetivos importantes promover la vida en la naturaleza, el desarrollo de habilidades prácticas, el fortalecimiento espiritual y físico. En la expansión de sus intenciones sobresalen la promoción de la actitud de servicio y la disposición misionera de sus integrantes.
Fuente: Arturo Finis. Reporte sobre la historia de los Conquistadores en Argentina. Universidad Adventista del Plata, 1998.
El 11 de septiembre: falleció Domingo F. Sarmiento (1888)
Educador argentino, fue lector de la obra del sacerdote jesuita chileno Manuel Lacunza, titulada La venida del Mesías en gloria y majestad. Al abordar las obras de Sarmiento, se puede inferir claramente que sus lecturas favorecieron un nuevo concepto de tiempo que la religión dominante no disponía. La noción de tiempo es una de las claves de la pedagogía porque proyecta las finalidades que requieren tiempo para madurar. Pero la concepción del tiempo había sido clausurada durante la Edad Media y su posición se había endurecido durante el reinado de la Casa de los Austrias, durante dos siglos (aprox.1516 a 1700), en España y sus colonias.
En aquel entonces, la teología mantenía un concepto de tiempo fijo, inmutable, estático, lo que, se suponía, respondía a un plan divino preestablecido, perdurable. Esta convicción cubría las tierras sudamericanas. Así, la gestión imperialista de España quedó legitimada por la afirmación religiosa atemporal. Supuestamente, el reino de Dios debía quedar asegurado en la tierra, fuera del tiempo, tal como lo entendieron los medievales. Así, un Dios descomprometido con el tiempo cubría el territorio atemporal de la fe en Sudamérica. De este modo, España consolidó su misión imperial, presunta guardiana de la cristiandad y de los territorios conquistados. A su vez, el Tribunal del Santo Oficio de la Inquisición desplegó el control religioso, social y político en los dominios sudamericanos, asegurando una fe libre del tiempo, hipotética base de la autoridad. En el período de los Austrias, el tiempo colonial se entendía en clave religiosa atemporal, lo que permitía mantener el orden, la tradición y la repetición de las costumbres.
Pero luego, con la llegada de la Casa de los Borbones y de factores históricos favorables (especialmente el descubrimiento de la doctrina del regreso de Cristo a la Tierra), comenzó a prosperar el concepto de tiempo desde la perspectiva bíblica. Esta novedad conceptual del tiempo comenzó a mover conciencias y su influencia se hizo notar en las iniciativas pedagógicas de Sarmiento. Esta nueva concepción del tiempo permitió desarrollar un curso de finalidades que la historia de Occidente había suprimido.
La remoción del tiempo estático heredado facilitó la expansión de la educación en la Argentina, colocándola en un sitial destacado hasta entonces desconocido. Fue la apertura de la buena voluntad de distintas mentes, lo que también favoreció el desarrollo del sistema educacional adventista. Este atiende hoy a casi 24 000 estudiantes de todos los niveles, con cerca de 2 000 docentes, en 104 unidades educativas en todo el país.
Fuente: Smith, R. (2025). Una perspectiva histórica sobre la configuración pedagógica adventista. Protesta & Carisma, 5(9), 1–33. https://doi.org/10.61303/24525308.v5i9.146 / Hammerly Dupuy, D. (1955). Defensores latinoamericanos de gran esperanza. Casa Editora Sudamericana.
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