La investigación científica como una vía para explorar la creación

En el VI Congreso Sudamericano de Fe y Ciencia, una ponencia sobre el origen de los xenartros abrió la discusión sobre las discontinuidades del registro fósil y el papel de la investigación científica en la comprensión de la creación.

El estudio de los fósiles no solo permite reconstruir las características de los organismos del pasado. Para el Dr. Roberto Biaggi, investigador del Geoscience Research Institute (GRI) de la Universidad Adventista del Plata (UAP), quien presentó el tema «Problema paleontológico para el modelo estándar de la evolución: el origen abrupto de los Xenartros», estas evidencias también pueden plantear preguntas sobre los procesos que dieron forma a la vida y sobre la manera en que la ciencia puede dialogar con las convicciones de fe.

Los xenartros constituyen un grupo de mamíferos que incluye especies actuales como los armadillos, perezosos y osos hormigueros, así como formas extintas como los gliptodontes y los grandes perezosos. Su aparición en el registro fósil fue utilizada durante la exposición como un caso para analizar la presencia de organismos que, según la interpretación presentada, aparecen ya diferenciados sin una secuencia fósil gradual que explique su origen.

El investigador explicó que este fenómeno forma parte de un tema más amplio en la paleontología. Señaló que situaciones semejantes pueden observarse en distintos momentos del registro fósil y mencionó, entre otros ejemplos, la aparición de grupos como los dinosaurios, los murciélagos y las plantas con flores.

El registro fósil y las preguntas sobre el origen

La discusión planteada durante la ponencia parte de la expectativa del modelo evolutivo gradual: si los grandes grupos de organismos se desarrollaron mediante modificaciones acumulativas a lo largo del tiempo, el registro fósil debería conservar numerosas formas intermedias entre sus antecesores y sus descendientes.

El entrevistado sostuvo que la aparición abrupta de determinados grupos constituye, desde su perspectiva, un desafío para dicha interpretación. Como antecedente histórico, recordó que Charles Darwin ya había reconocido la dificultad que representaba la ausencia de formas transicionales en determinados segmentos del registro fósil.

Uno de los ejemplos utilizados durante la exposición fue el de los trilobites y la complejidad de sus ojos compuestos. También recordó la conocida expresión de Darwin sobre el «misterio abominable» relacionada con la aparición de las plantas con flores.

A partir de estos casos, el Dr. Biaggi plantea una interpretación distinta del origen de los grandes grupos biológicos. Desde su perspectiva creacionista, las discontinuidades observadas en el registro fósil son compatibles tanto con la aparición independiente de distintos grupos como con la idea de un diseñador.

Esta interpretación también se extiende a los xenartros, cuyo origen abrupto constituye, para el expositor, un ejemplo que permite profundizar en el debate sobre cómo interpretar la historia de la vida.

Libros para conocer al Creador

Más allá de la discusión paleontológica, el investigador explicó que la relación entre ciencia y fe ocupa un lugar importante en la educación adventista. En este marco, señaló que la Universidad Adventista del Plata cuenta con una asignatura relacionada con esta temática que se desarrolla en las diferentes carreras.

Su planteamiento parte de una idea central: la Biblia y la naturaleza pueden entenderse como dos ámbitos a través de los cuales Dios se revela. La primera constituye, desde su perspectiva, una fuente directa de conocimiento sobre Dios, mientras que la segunda permite descubrir características de su obra a través de la observación y la investigación.

«Dios nos ha dejado otro libro en el que uno puede llegar a conocerlo», expresó.

Desde esta perspectiva, la investigación científica también adquiere una dimensión formativa. El conocimiento de la naturaleza no reemplaza la fe, sino que puede aportar elementos que la fortalezcan. El entrevistado sostuvo que esto resulta especialmente significativo en ámbitos académicos, donde algunas personas pueden requerir evidencia concreta para responder determinadas preguntas.

En ese punto, destacó el papel de disciplinas como la arqueología bíblica y las ciencias naturales, pero también llamó la atención sobre un elemento menos evidente: las matemáticas. Las consideró una herramienta para describir las leyes de la naturaleza y planteó interrogantes sobre el origen de esas estructuras que permiten comprender el universo.

Investigar lo que todavía queda por comprender

La investigación sobre los fósiles constituye una de las áreas en las que, según explicó, diferentes instituciones vinculadas al GRI desarrollan proyectos destinados a profundizar en preguntas aún abiertas.

Entre los trabajos mencionados se encuentran investigaciones sobre fósiles de ballenas hallados en el desierto de Perú y estudios de huellas de dinosaurios en Bolivia. Estas investigaciones buscan analizar las condiciones en las que determinados organismos quedaron preservados y qué información pueden aportar sobre los acontecimientos del pasado.

También mencionó proyectos relacionados con la geología de la cordillera de los Andes y con las características de las rocas asociadas a depósitos fósiles. Para el investigador, cada hallazgo puede aportar nuevos elementos para reconstruir los procesos que dieron lugar a las evidencias que hoy permanecen en el registro geológico.

La importancia de estos trabajos, explicó, no reside únicamente en encontrar respuestas definitivas, sino también en formar profesionales capaces de investigar aquellas cuestiones que todavía plantean interrogantes.

En este sentido, valoró los encuentros de Fe y Ciencia como espacios que permiten reunir a investigadores, docentes y estudiantes para compartir avances, plantear nuevas preguntas y establecer vínculos entre proyectos desarrollados en distintas instituciones.

«Hay una enorme variedad de campos en los que se puede explorar y ver la mano de Dios», concluyó.

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