La UAP y el municipio de Colón articulan nuevas respuestas para el cuidado de la salud mental

El vínculo entre la Universidad Adventista del Plata (UAP) y la Municipalidad de Colón se consolidó a partir de una jornada de capacitación realizada el jueves 6 de agosto, en la que profesionales de la Facultad de Ciencias de la Salud de la UAP brindaron herramientas sobre detección temprana, depresión, riesgo suicida y consumos problemáticos.

La jornada fue organizada por dicha Municipalidad, a través de la Secretaría de Desarrollo Humano, la Dirección de Derechos y el Observatorio de Salud Mental, con la participación de profesionales de la UAP. La propuesta formó parte del Programa de Capacitación en Salud Mental 2026 – Abordaje Integral y estuvo destinada a equipos de salud y atención primaria, instituciones educativas, colegios profesionales, organismos públicos y otros actores vinculados con el acompañamiento de la comunidad.

En diálogo con UAP Noticias, el Dr. Daniel Yáñez, vicedecano de la Facultad de Ciencias de la Salud, explicó que la participación surgió a partir de una invitación del municipio, que buscaba capacitar a personas que ocupan distintos roles dentro de la comunidad y que pueden constituirse en una primera instancia de detección y acompañamiento frente a situaciones relacionadas con la salud mental.

A partir de la solicitud del municipio, la Facultad convocó a docentes y profesionales de distintas áreas para diseñar una propuesta que respondiera a las necesidades planteadas.

La capacitación se organizó en cuatro estaciones simultáneas, desarrolladas bajo una modalidad de carrusel. Los aproximadamente 60 participantes se dividieron en grupos de 15 personas y recorrieron los distintos espacios, con una duración cercana a 40 minutos en cada uno. Esta dinámica permitió abordar los contenidos desde una perspectiva práctica, favoreciendo el intercambio entre profesionales y referentes de diferentes instituciones.

La psicóloga Beatriz Barboza imparte un taller en el Municipio de Colón, Entre Ríos.

La primera estación estuvo dedicada a la detección temprana en salud mental y la atención primaria, con el propósito de reconocer factores de riesgo y protección, señales de alerta y herramientas de pesquisa. La segunda abordó la depresión, mientras que las restantes se concentraron en el riesgo suicida y los consumos problemáticos de sustancias y adicciones.

Participaron como docentes los doctores Waldo Maier y Esteban Dávila; los licenciados en Psicología Félix Cárdenas y Mauro Yáñez; la doctora Evangelina Melgar; y la magíster Beatriz Barboza. Cada especialista estuvo a cargo de uno de los espacios de formación, aportando herramientas vinculadas con su área de experiencia.

La propuesta combinó conceptos, análisis de casos, intercambio profesional y herramientas aplicables al primer nivel de atención. Entre los contenidos trabajados se incluyeron la identificación de cambios de comportamiento, señales de alerta, evaluación inicial, acompañamiento, contención y derivación oportuna.

Al finalizar la jornada, además, surgieron nuevas propuestas de capacitación y se generaron conversaciones entre organizaciones e instituciones de Colón que permitieron pensar en futuras articulaciones.

El especialista destacó que el valor de la jornada no estuvo únicamente en los contenidos desarrollados dentro de las estaciones. Los espacios informales de diálogo también permitieron que distintos actores de la comunidad comenzaran a reconocerse, intercambiar experiencias y pensar posibles líneas de trabajo conjunto.

«El espacio que se generó también hizo que varias organizaciones e instituciones de Colón se juntaran para seguir trabajando juntas en este tema tan sensible», explicó el Dr. Yáñez.

La jornada adquirió una dimensión institucional aún mayor con el anuncio realizado por el intendente de Colón, José Luis Walser, quien comunicó que el municipio priorizó recursos para conformar un equipo específico de salud mental. El dispositivo será coordinado por la Lic. Ivana López y contará con profesionales de psicología y psiquiatría, con el objetivo de reforzar la prevención, la orientación inicial y la articulación con el sistema sanitario y las distintas áreas municipales.

De acuerdo con lo anunciado, se trata de la primera área municipal de salud mental de estas características en la provincia de Entre Ríos. La iniciativa busca responder a una problemática que requiere intervenciones que trasciendan el ámbito estrictamente sanitario y articulen recursos del Estado, instituciones educativas, organizaciones sociales y otros actores de la comunidad.

Durante la apertura, el director general de Salud Mental de la provincia, Esteban Dávila, destacó precisamente la necesidad de asumir la salud mental desde una perspectiva de corresponsabilidad. La prevención y la promoción requieren acciones anteriores a la aparición o profundización de las problemáticas, mientras que la asistencia demanda una red capaz de acompañar a las personas cuando necesitan una intervención profesional.

En este sentido, la capacitación permitió acercar conocimientos a personas que, por su función cotidiana, pueden desempeñar un papel importante en la identificación temprana de situaciones de riesgo. La intención es que las herramientas adquiridas puedan luego replicarse en escuelas, instituciones, equipos de trabajo y otros espacios comunitarios.

Para la Facultad de Ciencias de la Salud de la UAP, esta experiencia representa un nuevo ámbito de extensión universitaria. El Dr. Yáñez explicó que, si bien durante los últimos años se desarrollaron actividades relacionadas con medicina y estilo de vida —con contenidos vinculados al estrés, la actividad física, la alimentación y el descanso—, esta fue la primera propuesta de la Facultad centrada específicamente en salud mental.

El vicedecano señaló además que la experiencia permitió a los docentes salir del formato habitual de atención individual o de enseñanza en el aula para adaptar sus conocimientos a un contexto comunitario.

Este intercambio también genera un impacto en la propia Universidad. El contacto directo con las necesidades de las comunidades permite que los profesionales incorporen experiencias concretas que luego pueden trasladarse a los espacios de formación de los estudiantes.

«Tenemos la experiencia de cada uno de los profesionales en su consultorio, en el uno a uno, pero esto te abre para muchos», destacó el Dr. Yáñez. De esta manera, la extensión se convierte también en una instancia de retroalimentación para la enseñanza y la formación profesional.

Otro de los aspectos valorados por el vicedecano fue la posibilidad de que una iniciativa de estas características contribuya a generar criterios en personas que ocupan espacios de decisión y que pueden participar posteriormente en el diseño de políticas y acciones que impacten sobre la comunidad.

La experiencia también dejó abierta la posibilidad de consolidar esta propuesta como un programa de extensión de la Facultad de Ciencias de la Salud. Luego de la jornada quedaron pendientes instancias de evaluación entre el municipio y la Universidad para analizar los resultados, recoger las devoluciones de los participantes y ajustar futuras propuestas.

El interés generado ya permitió proyectar una próxima actividad de mayor alcance, abierta a profesionales, instituciones y personas vinculadas con la salud mental de todo el departamento. Para la Facultad, este interés representa una oportunidad para transformar una experiencia puntual en una propuesta sostenida de capacitación y acompañamiento.

La jornada también dejó una reflexión vinculada con el bienestar mental que atravesó la apertura y el cierre de la actividad. EL Dr. Yáñez destacó el valor de la gratitud y señaló que existen evidencias que relacionan esta actitud con una mejor calidad del sueño, menores síntomas de depresión y una mayor resiliencia.

Desde esa perspectiva, valoró especialmente que el municipio haya abierto sus puertas para permitir el intercambio entre la academia y la comunidad, así como la disposición de los profesionales que participaron y de las instituciones que se involucraron.

«Agradecemos a Dios por la posibilidad de que desde la academia podamos decir algo a la comunidad. Eso es muy valioso», afirmó.

Así, la experiencia desarrollada en Colón se suma a la tarea de extensión de la Universidad Adventista del Plata como un ejemplo de articulación entre conocimiento académico, compromiso profesional y realidad social.

Compartir: