Desde la Vicerrectoría de Investigación y Desarrollo, la Universidad Adventista del Plata (UAP), impulsa distintos proyectos orientados no solo a la producción de conocimiento académico, sino también a generar un impacto concreto en la sociedad a través de la Extensión Universitaria y la formación de nuevos investigadores.
En ese contexto, las docentes e investigadoras, la Mag. Karina Zapata, directora del Profesorado Universitario, y la Mag. Micaela Giménez, gestora pedagógica de la Secretaría del Sistema Institucional de Educación a Distancia (SIED), compartieron detalles del trabajo que llevan adelante en el área de Enseñanza, centrado en el estudio de la inclusión educativa en el nivel universitario.
Ambas forman parte de un equipo interdisciplinario que comenzó a trabajar durante 2024 en una investigación orientada a conocer cómo perciben los docentes universitarios los procesos de inclusión dentro del aula.
«Uno de los pilares de la Universidad es la investigación, junto con la extensión y la docencia. Después de muchos años dedicados a la enseñanza, sentí la necesidad de incursionar más profundamente en la investigación», expresó la Mag. Zapata.
Según explicó, el acercamiento al ámbito investigativo estuvo motivado por otros investigadores de la Institución: «Encontrar un buen equipo y tener orientadores que te animen es clave. A veces uno piensa que investigar es algo muy complejo, pero cuando comienzas a trabajar y a compartir ideas, el proceso se vuelve muy enriquecedor», señaló.
Por su parte, la Mag. Giménez relató que su vínculo con la investigación comenzó desde la etapa escolar, participando en ferias de ciencias y proyectos académicos. Más adelante, continuó desarrollándose en el área mediante tesis, colaboraciones y estudios vinculados a la educación.
«Siempre me gustó investigar. Desde la secundaria participé en ferias científicas y después continué vinculada a proyectos académicos. En 2024 surgió nuevamente la inquietud de seguir investigando y terminamos formando este equipo junto con Karina», comentó.
El proyecto actual aborda uno de los temas más debatidos dentro del ámbito educativo: la inclusión en la Educación Superior. El estudio busca analizar cómo los docentes universitarios perciben y afrontan los desafíos vinculados a estudiantes con diferentes necesidades educativas, neurodivergencias o dificultades de aprendizaje.
«En los niveles obligatorios la inclusión ya está instalada desde lo legal, pero queríamos saber qué sucede en el ámbito universitario. Cómo lo viven los docentes, qué herramientas tienen y qué tan preparados se sienten», explicó la Mag. Zapata.
La investigación está integrada además por el Dr. Juan Bournissen, director del SIED, la Dra. Sonia Krumm, directora de la carrera de Ciencias de la Educación de la Universidad, y la Mag. María Laura Rizzo, vicedirectora de la carrera de Psicología, conformando un equipo que combina distintas miradas y experiencias dentro del campo educativo.
Uno de los principales hallazgos del estudio fue identificar una buena predisposición de parte de los docentes hacia las prácticas inclusivas. Sin embargo, las investigadoras señalaron que todavía existen desafíos institucionales importantes.
«Muchas veces la inclusión llegó antes que la preparación docente. No alcanza solamente con la voluntad individual del profesor, sino que se necesitan políticas institucionales claras, acompañamiento y herramientas concretas», destacaron.
En ese sentido, el trabajo no se limita únicamente a cuestiones de accesibilidad física, como rampas o ascensores, sino también a las metodologías de enseñanza, el acceso a materiales adaptados y las estrategias pedagógicas para acompañar distintos perfiles de estudiantes.
«Un alumno con dislexia, por ejemplo, puede necesitar otro tipo de acceso al material o una adaptación metodológica. La inclusión es mucho más amplia de lo que normalmente se piensa», explicaron.
Para desarrollar el estudio, el equipo utilizó una metodología mixta, combinando encuestas masivas y entrevistas personalizadas a docentes y miembros de equipos de gestión. Además, trabajaron en la adaptación de un instrumento internacional denominado Index for Inclusion, originalmente diseñado para niveles educativos primarios.
«El instrumento estaba traducido al español de España y pensado para otro contexto educativo. Parte del trabajo consistió en adaptarlo al lenguaje y a la realidad universitaria argentina», indicó la Mag. Giménez.
Actualmente, la investigación se encuentra en su etapa final y el equipo ya trabaja en la publicación de los resultados. Entre las conclusiones principales, las investigadoras destacan la existencia de prácticas inclusivas positivas dentro de la Institución analizada, aunque también remarcan la necesidad de seguir fortaleciendo políticas y capacitaciones específicas.
A partir de esta experiencia, el grupo decidió avanzar en una nueva línea de investigación, esta vez enfocada en la perspectiva estudiantil.
«Ahora queremos conocer cómo perciben los alumnos estos procesos de inclusión dentro de la Universidad. Este trabajo abrió nuevas preguntas y nuevos desafíos», señalaron.
Las investigadoras también resaltaron la importancia del trabajo colaborativo dentro de la carrera científica universitaria y buscaron desmitificar la figura tradicional del investigador.
«A veces se piensa al investigador como alguien aislado, encerrado en una biblioteca, pero la investigación también implica diálogo, trabajo en equipo y mucho intercambio humano», afirmaron.
Finalmente, destacaron el acompañamiento recibido desde el área de Investigación de la UAP, especialmente de la Dra. Laura Oros y del Dr. Edgard Beskow, quienes orientaron al equipo durante el proceso metodológico y en la preparación para futuras publicaciones académicas.
Con iniciativas de este tipo, la Universidad Adventista del Plata continúa fortaleciendo su producción científica y promoviendo investigaciones orientadas a problemáticas concretas de la sociedad y del ámbito educativo.



