Gue Guidaí Berá: jóvenes, comunidad y esperanza

Gue Guidaí Berá: jóvenes, comunidad y esperanza

Cada quince días, jóvenes de la Universidad Adventista del Plata (UAP) viajan a Maciá, Entre Ríos para compartir actividades con niños de la comunidad charrúa “Gue Guidaí Berá”.

En su visita, junto a los hermanos de la pequeña iglesia adventista de la zona, desarrollan actividades recreativas, espirituales y comunitarias con niños de la comunidad charrúa “Gue Guidaí Berá”, cuyo nombre en español significa “El reflejo de la luna en el agua”.

Niños de la comunidad Gue Guidai Bera participando de las actividades bíblicas
Niños de la comunidad Gue Guidai Bera participando de las actividades bíblicas impartidas por los estudiantes de la UAP.

La iniciativa forma parte de los distintos grupos misioneros impulsados por la Universidad, donde estudiantes participan en acciones de servicio tanto dentro de Libertador San Martín como en otras localidades de la provincia.

En cada oportunidad, los jóvenes organizan momentos de canto, relatos de historias, manualidades, juegos y espacios recreativos para los niños. La jornada culmina con una merienda compartida, en un ambiente donde el compañerismo y la cercanía se convierten en protagonistas.

La comunidad ya reconoce y espera estas visitas. Incluso, desde la iglesia local colocan carteles anunciando las actividades para que las familias sepan cuándo los jóvenes estarán presentes. La confianza construida con el paso del tiempo ha permitido generar un vínculo cercano con los vecinos.

Además de las actividades dentro de la iglesia, los viajes permiten a los alumnos conocer más profundamente la realidad de la comunidad y fortalecer el contacto con sus habitantes. Conversaciones espontáneas con vecinos, recorridos por la localidad y momentos compartidos forman parte de una experiencia que trasciende lo recreativo y se convierte también en un espacio de escucha y acompañamiento.

Uno de los aspectos más destacados por quienes participan es el ambiente de compañerismo que se genera durante el viaje. Entre canciones con guitarra, charlas y alimentos compartidos, las horas de trayecto también se transforman en una parte importante de la experiencia misionera voluntaria.

Las salidas cuentan con cupos limitados y suelen completarse rápidamente debido al interés de los estudiantes. Desde la organización, remarcan que estas acciones no solo buscan acompañar a la comunidad, sino también ofrecer a los jóvenes universitarios un espacio de servicio, aprendizaje y crecimiento personal.

Ser parte de estas experiencias permite entender que el servicio también se construye desde la presencia, el tiempo compartido y los pequeños gestos.

Compartir: