El 26 de septiembre la Universidad Adventista del Plata (UAP) celebra el centésimo vigésimo octavo aniversario de su fundación. En este manifiesto, el Mag. Horacio Rizzo, rector de la institución, propone ejes primordiales de reflexión, poniendo en relevancia que cada año transcurrido es el fiel cumplimiento del designio divino.
Cuando pensamos en los inicios de nuestra institución y repasamos algunos relatos de la época, es imposible no reconocer detrás de ellos una mano que iba abriendo puertas y marcando caminos mucho antes de que nadie pudiera advertirlo.
Las tierras en las que se ubica la UAP tuvieron dueños, historias y destinos que parecían ajenos a cualquier propósito misionero. Sin embargo, Dios ya las estaba preparando en silencio para algo que ninguno de sus protagonistas alcanzaba a imaginar.
La generosidad de los pioneros y la oración de aquel pequeño grupo que consagró el lugar y el proyecto del Señor fueron apenas los momentos visibles de una providencia que venía obrando desde mucho antes.
Así actúa Dios, en muchas ocasiones: sin ruido ni anuncios, entretejiendo circunstancias, personas y decisiones que sólo al mirar hacia atrás revelan su propósito. Lo que para unos fue una simple transacción de tierras, para el cielo era el comienzo de una obra que formaría a generaciones para servir.
Esta historia nos invita a confiar en que también hoy, aunque no siempre lo percibamos, él continúa abriendo puertas que nadie puede cerrar y enderezando nuestras veredas. Porque quien consagra a Dios un lugar, un proyecto o una vida puede descansar en que el Señor lo llevará más lejos de lo que jamás soñó.
Mag. Horacio Rizzo



