El 26 de septiembre la Universidad Adventista del Plata (UAP) celebra su 128.º aniversario. En este artículo, propuesto por el Dr. Daniel Plenc, se considera esta conmemoración una oportunidad idónea para rememorar sus orígenes en 1898 y honrar el espíritu de fe y oración con el que sus fundadores la proyectaron.

Cada 26 de septiembre, con el inicio de la primavera, conmemoramos la fundación del Colegio Adventista (1898), conocido inicialmente como “Camarero” (rebautizado como Colegio Adventista del Plata en 1908 y constituido como Universidad Adventista del Plata en 1990). El acuerdo para su creación se gestó en las afueras de Crespo, en el paraje entrerriano de Aldea Jacobi, y se materializó tres meses después con los primeros cursos dictados en Las Tunas, Santa Fe (1899). Sin embargo, su sede definitiva se estableció en la Colonia Camarero, en el departamento Diamante, un territorio que hoy pertenece al Municipio de Libertador San Martín, en Entre Ríos. Frente a este legado, hoy planteo dos preguntas clave: ¿quién fue realmente Pedro Camarero? y ¿quiénes fueron aquellos hombres que se arrodillaron en esos antiguos campos para pedir la bendición de Dios sobre la institución que decidieron fundar?
¿Quién fue Pedro Camarero?
Fue el propietario original de los campos vendidos a la familia de Jorge Lust en la aldea que inicialmente llevó su nombre. Fueron precisamente Jorge y su esposa, Amalia Gross, quienes donaron la parcela de 17 hectáreas en la que más tarde se estableció la institución educativa actual. Los pocos documentos existentes dejan ver que Pedro Camarero fue una destacada figura pública, docente y funcionario de origen español. A fines del siglo XIX, desempeñó un papel fundamental en el desarrollo educativo, político y territorial del departamento Diamante, en la provincia de Entre Ríos. Al emigrar de España, revalidó su diploma de la Escuela Normal ante el Consejo General de Educación de Argentina. Entre 1872 y 1878, ejerció como preceptor en la Escuela de Varones de Diamante. A partir de 1879, integró la Comisión Inspectora de Escuelas de dicho departamento y presidió el Consejo Escolar local. Además, en 1880 impulsó la refundación de la Biblioteca Popular Diamante, institución que presidió al menos hasta 1883. Su incursión en la gestión pública comenzó también en 1879, cuando asumió como presidente de la Corporación Municipal de Diamante, cargo equivalente al de intendente actual.
Su impacto social también fue notable en el departamento Diamante, como vicepresidente de la Sociedad Española de Socorros Mutuos. Hacia 1890, se estableció como colono y comerciante, lo que dio origen a la “Aldea Camarero”. Allí fundó un almacén de ramos generales a unos 20 kilómetros de Diamante, al este del arroyo Salto del Paraíso (zona que hoy sirve de conexión para el transporte agrícola y de los habitantes del área rural).[i] Las tierras de su propiedad dieron origen a la Aldea Camarero, espacio donde posteriormente se instalaron la Universidad Adventista del Plata (UAP) y el Sanatorio Adventista del Plata (SAP). Con los años y la llegada del ferrocarril (1912), el asentamiento pasó a llamarse Puiggari y actualmente forma parte del ejido municipal de Libertador San Martín. Don Pedro Camarero falleció alrededor de 1900, dejando una profunda huella institucional e histórica en la región.
Personas de fe y oración


La historia de los inicios de la Universidad Adventista del Plata se ha relatado en numerosas ocasiones. Por ello, hoy prefiero rendir homenaje a aquellos cinco hombres que oraron por la educación de los hijos de la iglesia en el sitio exacto donde, en 1899, se levantaría el primer edificio de la institución; una estructura que aún estaba inconclusa cuando se iniciaron las clases en 1900. Lo cierto es que, en un día luminoso, cinco personas de fe acompañaron al pastor Westphal en el recorrido por las tierras donadas para el colegio. En la parte más elevada de la colina, se arrodillaron y pidieron a Dios su bendición; un favor divino que llegó y que, desde entonces, nunca se retiró. Aunque hoy no tengamos la certeza absoluta de quiénes fueron aquellas personas de oración, es muy probable que hayan sido los siguientes pioneros:
–Frank (Francisco) H. Westphal (1858-1944), el primer misionero adventista enviado oficialmente por la Junta de las Misiones Extranjeras de la Asociación General, verdadero fundador (“padre”) de la institución educativa, acompañado de su esposa, Mary Thurston.[ii]
–Jorge H. Riffel (1850-1917), primer misionero adventista de sustento propio que llegó a la Argentina y ganó a sus primeros conversos. Formó el núcleo original de la primera iglesia organizada en el territorio que hoy forma parte de la División Sudamericana. Líder comprometido con la iglesia, sus instituciones y su misión evangelizadora.
–Reinhard Hetze (1851-1939), uno de los primeros adventistas de Sudamérica y la primera persona en aceptar el mensaje que compartía Jorge Riffel. Su casa, ubicada cerca de la actual Universidad Adventista del Plata, fue probablemente el lugar de la primera reunión bíblica celebrada por los adventistas en el territorio de la actual División Sudamericana. Hetze fue anciano de la iglesia durante 30 años y un ferviente misionero.
–Jorge J. Lust (1856-1929), quien fue parte de la primera generación de adventistas de la República Argentina, brindó apoyo fundamental en el inicio del colegio en Camarero (hoy UAP).[iii] El nombre de Jorge Lust y el de su primera esposa, Amalia Gross, están inseparablemente unidos al de la UAP, por la simple razón de que fueron los donantes de las tierras donde se estableció la institución.
–Nelson Z. Town (1863-1936), el primer director del colegio de Las Tunas y de Camarero, junto a su esposa Sadie R. Graham. Ellos fueron misioneros norteamericanos que sirvieron tanto en su país como en Escocia, Inglaterra y Sudamérica. Realizaron un trabajo pionero en las áreas de publicaciones, educación y administración eclesiástica.[iv]
–Pedro Peverini (1849-1933), quien ofreció su mano de obra gratuita para levantar el primer edificio del colegio. Fue también uno de los primeros creyentes adventistas de América del Sur, un miembro comprometido con la iglesia y sus instituciones.[v]
Don Pedro Camarero falleció sin imaginar que en sus antiguas tierras se levantarían el Sanatorio Adventista del Plata y la Universidad Adventista del Plata, las dos instituciones más emblemáticas de Libertador San Martín. Por su parte, los cinco hombres que acompañaron al pastor Westphal solo soñaron con un futuro próspero para el naciente colegio. Sin embargo, lo verdaderamente trascendental es que supieron acudir a la fuente de toda bendición, lo que permitió que aquel humilde proyecto se desarrollara con una poderosa proyección misionera a todo el mundo.
Dr. Daniel Plenc
Referencias:
I. La Aldea Camarero se encuentra junto a un camino vecinal de tierra y broza que se desprende de la Ruta Nacional 131. Esta misma vía permite acceder al Salto de Ander Egg, una caída de agua del arroyo La Ensenada ubicada en el distrito de Costa Grande.
II. Héctor J. Peverini, En las huellas de la Providencia (Florida, Buenos Aires: Asociación Casa Editora Sudamericana, 1988), 113-114.
III. Daniel Oscar Plenc, Misioneros en Sudamérica: Pioneros del adventismo en Latinoamérica (Florida, Buenos Aires: Asociación Casa Editora Sudamericana, 2008), 53-62; Daniel Oscar Plenc, 25 Historias de misioneros (Buenos Aires: Asociación Casa Editora Sudamericana, 2013), pp. 15-19; Daniel Oscar Plenc, Silvia Scholtus, Eugenio Di Dionisio, Sergio Becerra, Misioneros fundacionales del adventismo sudamericano, 3ª ed. (Libertador San Martín, Entre Ríos: Editorial Universidad Adventista del Plata, 2012), 5-9, 30, 32, 45.
IV. Arthur W. Spalding, Captains of the Host, vol. 1 (Washington, D. C.: Review and Herald Publishing Association, 1949), 389.
V. Amaro N. Peverini, Pietro Giovanni, el hombre del destino (Libertador San Martín, Entre Ríos: Por el autor, 2012).



