El 1 de septiembre, en la Universidad Adventista del Plata, se realizó una ponencia sobre la compleja transición desde las ideas y el entretenimiento hasta la ejecución y la resiliencia en la economía real de Argentina.
Del 1 al 3 de septiembre se desarrolló la semana de emprendimiento e innovación, organizada por el consorcio Asociación para la Formación, Investigación y el Desarrollo del Emprendimiento en Entre Ríos (AFIDEER). Durante el evento, más de 40 estudiantes de la provincia presentaron soluciones a desafíos reales de la región.
En el marco de AFIDEER 2026, en la Cátedra Libre Héctor Motta, el martes 1 se concretó una nueva propuesta de esta diplomatura que aborda problemáticas reales de Libertador San Martín.
La clase magistral estuvo a cargo de Octavio Gaspar, licenciado en Administración de Empresas y máster en Finanzas. Cuenta con una destacada trayectoria en los sectores financiero e industrial, donde ha ocupado puestos de alta dirección y asumido responsabilidades de gestión general en empresas de referencia de la región. Actualmente se desempeña como gerente general de Ovobrand, empresa referente en innovación en la industria alimentaria.
La ficción cinematográfica y la realidad ética en los negocios
En su presentación en el Salón de los Pioneros de la UAP, el Mag. Gaspar propuso un puente conceptual entre la ficción cinematográfica y las dinámicas reales de los negocios. Utilizando una dinámica interactiva, presentó al auditorio, compuesto mayoritariamente por jóvenes estudiantes de entre 20 y 30 años, profesionales independientes y emprendedores, un dilema ético extraído de la clásica película Other People’s Money («El dinero de los demás») de 1991.
El ejercicio contrapuso dos perfiles radicalmente opuestos: por un lado, Andrew Jorgenson, el benevolente dueño de una histórica fábrica familiar, un líder socialmente responsable y centrado en la comunidad; por el otro, Lawrence Garfield, un inversor corporativo cuyas acciones se orientan exclusivamente a la liquidación de activos subvaluados para maximizar la rentabilidad financiera.
Los resultados de la encuesta en tiempo real revelaron una profunda contradicción ética en el comportamiento de los participantes. Mientras que a nivel afectivo y de autopercepción, el auditorio se identificó homogéneamente con la nobleza de Jorgenson, al momento de elegir un socio para resguardar su capital, la gran mayoría seleccionó a Garfield. El disertante Octavio Gaspar concluyó que esta paradoja es el corazón del ecosistema emprendedor real: aunque el ideal humano busque la calidez y el arraigo, en el rigor de los negocios el mercado exige un socio eficiente, efectivo y dotado de agilidad mental. La verdadera transformación del emprendedor radica, por tanto, en transitar de la comodidad ética de la ficción a la exigencia pragmática de la acción real sin perder los valores fundamentales.
En el contexto del programa AFIDEER 2026, UAP Noticias conversó con el Mag. Octavio Gaspar sobre el dilema de emprender.
P.: — En relación con tu ponencia titulada «Emprender, de la ficción a la realidad», pusiste en equilibrio el impulso, la razón y la intuición. ¿Cómo se logra esto en el mundo del emprendimiento?
¿Cómo se logra la fórmula? Creo que nadie la tiene. Es el gran desafío que enfrentan todos los que eligen emprender, en particular los jóvenes, pues el inicio siempre es más complejo. La meta es lograr que cada uno, a su manera, encuentre la vuelta al proyecto. No existe una receta única.
P.: — En su participación académica presentó un caso corporativo centrado en la pasión por lo que se hace y en lo que se cree. No obstante, para muchos el término «riesgo» es negativo. ¿Cuál es su visión al respecto?
El riesgo se considera una palabra negativa solo en determinados ámbitos. En la realidad, el riesgo es un componente inherente a todo lo que debe enfrentar un emprendedor por definición. Especialmente en las etapas iniciales del proyecto se convive cotidianamente con él. En la práctica real, la clave consiste en no dejarse abatir por lo que dictan los manuales teóricos ni por la hostilidad de las circunstancias, y en anteponer con firmeza las convicciones personales. Cuando están bien fundamentadas, dan los mejores resultados.
P.: En su exposición destacó el «intraemprendimiento». Es decir, la idea de emprender dentro de la propia empresa. ¿Es un factor clave?
Es totalmente indispensable. Si el proyecto inicial prospera, todo emprendedor necesita generar esa misma dinámica innovadora en la estructura que tiene en marcha. Ya sea encabezando nuevas metas o incentivando a sus colaboradores a liderarlas, es la única manera de asegurar la continuidad del negocio.
P.: ¿Qué opinás sobre el espacio universitario Cátedra Libre Héctor Motta, que promueve la economía circular y la iniciativa privada?
Tiene un valor incalculable. Es muy positivo que existan personas comprometidas a impulsar estas prácticas, indispensables para que toda la comunidad se beneficie al alinear el esfuerzo privado con el bien común. El desarrollo de plataformas de vanguardia como esta hoy depende casi por completo del empuje del sector privado.



