La UAP afianza su vínculo con escuelas rurales de la región

A través de la Secretaría de Responsabilidad Social Universitaria (RSU), la Universidad Adventista del Plata (UAP) acompaña a escuelas rurales de la zona mediante distintas acciones, entre ellas la entrega de alpargatas, la identificación de nuevas necesidades y la proyección de actividades educativas junto a voluntarios.

Participación de RSU en escuelas rurales

Durante el primer cuatrimestre, la iniciativa alcanzó a cinco establecimientos educativos mediante la entrega de 133 pares de alpargatas de la marca TOMS. Los productos habían sido donados años atrás por ADRA Argentina a la Universidad, a partir de un excedente de un proyecto desarrollado en distintos puntos del país. Este año, desde la RSU se decidió distribuirlos entre diferentes escuelas rurales de la zona.

Las instituciones beneficiadas fueron la Escuela N.º 53 “Ido Mateo Gieco”, que recibió seis alpargatas; la Escuela N.º 150 “Esteban Echeverría”, con 12; la Escuela N.º 11 “Agustín de Tijeras”, que recibió 66; la Escuela N.º 21 “Florentino Ameghino”, con nueve; y la Escuela N.º 21 “Portal de la Esperanza”, que recibió 40.

Para el segundo cuatrimestre está prevista la entrega de otras 280 alpargatas a la Escuela Agrotécnica N.º 153 “Horacio Mann”. Actualmente, la RSU mantiene contacto con la institución para coordinar la entrega.

Sin embargo, para la Mag. Patricia Müller, secretaria de Responsabilidad Social Universitaria, el valor de estas visitas trasciende la distribución de elementos materiales. «Yo no quiero por ahí enfocarme tanto en las alpargatas sino en las realidades de esas escuelas rurales, donde ves al maestro como el referente, el líder, no solo de sus estudiantes, sino de todo el entorno», explicó.

Las visitas permitieron conocer establecimientos ubicados a varios kilómetros de los centros urbanos, algunos de ellos con una matrícula muy reducida. A pesar de las distancias, las limitaciones de infraestructura y recursos, los docentes sostienen diariamente las actividades educativas y, en muchos casos, cumplen múltiples funciones dentro de sus comunidades.

Este acercamiento también permitió identificar que las necesidades de las escuelas no se limitan a cuestiones materiales. En uno de los establecimientos, por ejemplo, solicitaron colaboración para generar actividades de música y educación física, debido a que desde hace años no cuentan con docentes para esas áreas como consecuencia de la reducida cantidad de estudiantes.

A partir de esta inquietud, la RSU se encuentra gestionando la participación de estudiantes universitarios que puedan acercarse durante el segundo cuatrimestre para desarrollar jornadas especiales de actividades musicales y deportivas. La intención es generar espacios de encuentro que contribuyan a motivar a los niños y fortalecer su vínculo con la escuela y la comunidad.

El acompañamiento también permitió descubrir la existencia de redes de solidaridad entre las propias instituciones rurales. Durante una de las visitas, un director consultó si podía comunicar la propuesta a otros establecimientos cercanos. Este intercambio permitió ampliar el conocimiento sobre las escuelas de la zona y comenzar a generar nuevos vínculos con comunidades educativas que, por su ubicación, muchas veces permanecen alejadas de las iniciativas desarrolladas en los centros urbanos.

Además de las alpargatas, la RSU busca reunir libros, revistas y otros materiales de literatura infantil en buen estado para acercarlos a las escuelas primarias visitadas. La propuesta está abierta a familias y personas de la comunidad que deseen colaborar con ejemplares que ya no utilizan.

«Queremos llevarles literatura infantil. Si hay algún papá o abuelo que tenga libros, revistas infantiles, que nos los haga llegar a la oficina de Responsabilidad Social y nosotros con gusto los vamos a compartir con estas escuelas», expresó la Mag. Müller.

La iniciativa contempla también continuar el trabajo con instituciones secundarias rurales, entre ellas escuelas técnicas y agrotécnicas. De esta manera, la RSU proyecta ampliar progresivamente el alcance de estas acciones y responder a las necesidades que surjan de cada comunidad.

Para la Mag. Müller, uno de los aspectos más significativos de estas experiencias es que el intercambio no se produce en una sola dirección. «Todo lo que podamos sumar, no nos damos una idea de lo bien que hace, no solo a ellos, sino también a nosotros», afirmó.

El encuentro con las comunidades rurales permite así comprender que la responsabilidad social no consiste únicamente en brindar asistencia, sino también en acercarse, escuchar y reconocer realidades que muchas veces permanecen invisibilizadas. En ese proceso, quienes participan descubren que también reciben aprendizajes y experiencias que enriquecen su propia formación.

La Secretaría de Responsabilidad Social Universitaria continúa así consolidando un vínculo que comenzó con acciones concretas y que busca convertirse en un acompañamiento sostenido. Más que acercar una donación, el desafío es conocer las historias de estas comunidades, identificar sus necesidades y construir junto a ellas nuevas oportunidades de crecimiento.

Compartir: