Marcia McEdward: «Cuando Dios llama, podemos confiar completamente en aquel que nos llamó»

Marcia McEdward: «Cuando Dios llama, podemos confiar completamente en aquel que nos llamó»

En el contexto del I Will Go Argentina realizado en la Universidad Adventista del Plata (UAP), la enfermera Marcia McEdward participó como expositora y compartió su experiencia sobre salud, servicio y misión, destacando la importancia de confiar en Dios, reconocer los propios dones y estar dispuestos a responder al llamado en el momento indicado.

Su acercamiento a la misión estuvo marcado desde temprano por las historias de su madre, quien había vivido experiencias misioneras durante su infancia en México. «Fue una semilla que fue plantada en mi corazón muy temprano en mi vida», recordó.

Durante su etapa universitaria, mientras estudiaba Enfermería, comenzó a buscar oportunidades para servir como estudiante misionera. Sin embargo, la estructura de su carrera hacía difícil interrumpir los estudios durante un año. Frente a esa situación, decidió orar y pedir a Dios que abriera una oportunidad si realmente ese era el camino que debía seguir.

La respuesta llegó a través de una de sus instructoras de Enfermería, quien posteriormente asumió como directora de Enfermería del Hospital Adventista de Karachi, en Pakistán. La Enfra. McEdward y una compañera de estudios se ofrecieron para colaborar allí una vez finalizados sus estudios. Para poder costear el viaje, trabajó durante el verano y finalmente comenzó su primera experiencia misionera.

La Enfra. Marcia McEdward junto al Pr. Sergio Godoy, Oscar Gonzáles y Ana Clarsen
La Enfra. Marcia McEdward en la entrevista con Radio UAP.

Aquel paso inicial sería el comienzo de un recorrido que la llevaría, junto a su familia, por distintos contextos culturales. Después de Pakistán, sirvió en Sri Lanka y Filipinas, y posteriormente pasó nueve años en el Líbano. También desarrolló parte de su trayectoria profesional en Estados Unidos.

Una misión que también se vive en familia

La experiencia misionera adquirió una nueva dimensión cuando la Enfra. McEdward se casó y tuvo hijos. Según explicó, asumir riesgos personales resultaba diferente cuando las decisiones involucraban también a una familia.

Uno de los momentos más significativos ocurrió cuando recibió, junto a su esposo, el llamado para servir en Sri Lanka, en un contexto atravesado por una guerra civil. La decisión no fue inmediata. Durante un período de oración buscó discernir si realmente Dios los estaba guiando hacia ese lugar y si debían asumir los riesgos que implicaba trasladarse con sus hijos.

Finalmente, encontró la convicción que necesitaba para aceptar el llamado: «Una vez que pasé por ese proceso, tuve una paz que me acompañó durante las dificultades», relató al recordar los cuatro años que permaneció en Sri Lanka.

La experiencia también transformó su manera de comprender la misión. En retrospectiva, identificó tres palabras que sintetizan algunas de las principales lecciones aprendidas durante sus años de servicio: confianza, dependencia y sumisión.

«Podemos confiar completamente en aquel que nos llama», afirmó. Al mismo tiempo, destacó la necesidad de reconocer la dependencia de Dios y someterse a su voluntad, incluso cuando el camino que se presenta no parece sencillo.

Para la Enfra. McEdward, la misión no siempre se desarrolla en lugares seguros. Por el contrario, señaló que cada vez más existen contextos misioneros que implican desafíos y riesgos. Por eso, consideró que aprender a confiar en Dios constituye una de las principales preparaciones para quienes sienten el deseo de servir.

Salud como puente para la misión

A lo largo de su trayectoria, la profesión de Enfermería se convirtió en una herramienta para acercarse a las personas y desarrollar un ministerio centrado en la salud integral.

Una de las experiencias que más recuerda ocurrió durante su servicio en el Líbano, mientras participaba en un programa para ayudar a las personas a dejar de fumar denominado Breathe Free. Allí conoció a una mujer que había sido invitada a participar del programa y con quien rápidamente estableció un vínculo.

La mujer había llegado dispuesta a abandonar el hábito y había dejado sus cigarrillos fuera del lugar donde se desarrollaba el programa. Sin embargo, al terminar la primera jornada, volvió a sentir el deseo de fumar y junto a su esposo compró un paquete de cigarrillos.

Durante el viaje de regreso decidió no fumar porque se encontraba dentro del automóvil. Al llegar a casa, continuó ocupada preparando la cena y, cuando llegó el momento en que habitualmente fumaba, descubrió que ya no sentía la necesidad, y a la mañana siguiente ocurrió lo mismo.

La mujer atribuyó aquella experiencia a la oración que había compartido con la Enfra. McEdward. Para la enfermera, aquel episodio representó una muestra concreta de cómo la atención en salud puede abrir espacios para que las personas experimenten también una dimensión espiritual. «Disfruté mucho usando este programa para ver cómo Dios trabajaría en sus vidas», expresó.

Su experiencia refleja una concepción de la misión en la que las profesiones y los conocimientos adquiridos no están separados del servicio. La Enfermería, en su caso, se convirtió en una vía para acompañar procesos de cambio, establecer vínculos y compartir esperanza.

La Enfra. Marcia McEdward junto la Traductora Carolina Ramos y la Dra. Elmita Acosta.
La Enfra. Marcia McEdward junto la Traductora Carolina Ramos y la Dra. Elmita Acosta.

Un llamado que no es igual para todos

Frente a quienes sienten el deseo de convertirse en misioneros, pero todavía atraviesan dudas sobre si deben dar ese paso, la Enfra. McEdward propuso una mirada basada en la oración y el discernimiento.

«Dios está llamando, sin embargo, no todas las personas están llamadas a realizar misión transcultural» afirmó.

Por eso, recomendó no tomar decisiones únicamente desde el entusiasmo o la presión de una oportunidad, sino dedicar tiempo a orar y esperar hasta reconocer con claridad la dirección que cada persona debe seguir.

Esta perspectiva también está presente en su participación en el I Will Go. Para la Enfra. McEdward, uno de los principales valores de este tipo de encuentros es que permiten a los participantes conocer experiencias diferentes, descubrir posibilidades de servicio y reconocer los dones que poseen.

«Dios usa cada personalidad. No tenemos que ser oradores o presentadores de alguna manera. Dios usa a cada uno de nosotros; nos ha dado dones para un propósito», señaló.

Desde su mirada, los espacios de capacitación y encuentro misionero permiten que quienes todavía no tienen claro dónde servir puedan fortalecer su confianza en que Dios también está guiando ese proceso.

Un regreso significativo a la Universidad Adventista del Plata

La presencia de la Enfra. McEdward en el I Will Go Argentina también tuvo un significado especial por su relación previa con la UAP. Su primer acercamiento al campus ocurrió en 2011, cuando acompañó a su esposo, quien participó como expositor en una de las primeras ediciones del I Will Go.

En aquel momento, no imaginaba que años después regresaría a la institución como oradora.

Al volver, encontró nuevamente un ambiente marcado por el interés de los jóvenes por la misión. Recordó especialmente la experiencia de observar a estudiantes haciendo preguntas, buscando respuestas y enfrentando grandes interrogantes relacionados con el servicio misionero.

Su vínculo con la UAP también se fortaleció a través de los profesionales que llegaron al campo misionero desde la institución. Durante sus últimos años de servicio, recibió a residentes de Medicina de la UAP, cuya participación consideró una importante contribución al trabajo desarrollado. «La UAP ha tenido una enorme influencia en mi vida y en mi trabajo», afirmó.

El testimonio de la Enfra. McEdward muestra que la misión no necesariamente comienza con un viaje. Puede iniciar con una inquietud, una profesión, una oración o una oportunidad que aparece de manera inesperada.

En un encuentro como el I Will Go Argentina que busca motivar y capacitar a quienes desean involucrarse en la misión, su historia aporta una perspectiva construida desde la experiencia: la misión puede llevar a lugares inesperados, pero el primer paso no siempre es saber adónde ir, sino aprender a confiar en quien llama.

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