Los talleres del I Will Go Argentina brindaron herramientas para llevar la misión hasta lo último del planeta

Los talleres del I Will Go Argentina brindaron herramientas para llevar la misión hasta lo último del planeta

Durante este encuentro desarrollado del 14 al 16 de agosto en la Universidad Adventista del Plata (UAP), se incorporaron espacios de capacitación práctica orientados a preparar a los participantes para el servicio misionero en contextos culturales, sociales, profesionales y digitales diversos.

A través de nueve propuestas, jóvenes y voluntarios pudieron adquirir herramientas para el discipulado, la evangelización, la salud, el voluntariado y la misión transcultural. Cada taller estuvo orientado a una dimensión particular de la misión. Entre ellos se desarrolló Discovery Bible Study, a cargo del Pr. Sebastián Godoy, centrado en un método de estudio bíblico utilizado para el discipulado, especialmente en contextos donde el cristianismo no constituye la religión predominante.

También se presentó De la Pasión a la Misión: transformá tu hobby en un ministerio impactante, dirigido por el Pr. Renato Carvalho, coordinador del Servicio Voluntario Adventista de UNIAENE, Brasil. El espacio invitó a los participantes a identificar sus intereses y habilidades personales como posibles herramientas para desarrollar proyectos de servicio.

Carlos Barros impartiendo el taller
El Pr. Carlos Barros impartiendo el taller: ¿Qué tienes en tu mano?

El Mag. Carlos Magalhães estuvo al frente de Misión en el Mundo Digital, una propuesta enfocada en el uso de las plataformas digitales para crear contenidos, establecer vínculos y acompañar a personas en los espacios donde actualmente desarrollan buena parte de su vida.

Por su parte, el Pr. Carlos Barros y la Lic. Gretel Bernhardt desarrollaron ¿Qué tienes en tu mano?, orientado a reflexionar sobre las motivaciones y beneficios del voluntariado y sobre las habilidades necesarias para desenvolverse en diferentes culturas.

La misión transcultural estuvo representada también por Butterfly Effect, dirigido por el Lic. Giombattista Giombarresi, que abordó la experiencia misionera en Italia y la preparación frente al choque cultural; y por El Misionero Cosmopolita, a cargo del Pr. Nathaniel Powell, centrado en el desarrollo de una mentalidad intercultural.

A estas propuestas se sumó Evangelización de Comunidades Ribereñas e Indígenas en la Amazonia, presentado por el Pr. Reno de Aguiar Guerra, con énfasis en los desafíos sociales, culturales y logísticos propios del trabajo misionero en esa región.

En el área de salud, la Enfra. Marcia McEdward dictó Health Outreach in Challenging Areas, basado en sus experiencias de servicio en Asia y Medio Oriente y en la manera en que la atención sanitaria puede convertirse en una puerta de entrada para establecer vínculos y desarrollar la misión.

Finalmente, el Centro de Asesoramiento Educacional (CAE) de la UAP ofreció Salud mental del Misionero, un espacio destinado a fortalecer el autoconocimiento y brindar herramientas para desarrollar un servicio más saludable y sostenible.

La cultura como puente para la misión

Pr. Powell en su disertación en el Templo UAP
Pr. Powell en su disertación en el Templo UAP.

Entre los espacios de capacitación UAP Noticias tuvo la oportunidad de dialogar con el Pr. Nathaniel Powell, quien actualmente desempeña su ministerio pastoral en las Islas Caimán y trabaja con jóvenes.

El Pr. Powell, explicó sobre la base de su temática que, ser un misionero cosmopolita implica desarrollar una actitud abierta hacia otras culturas y estar dispuesto a revisar las propias perspectivas. Como referencia, señaló el ejemplo del apóstol Pablo y su capacidad de adaptarse a diferentes contextos con el propósito de alcanzar a las personas.

«Ser cosmopolita es querer crecer, es querer conocer el significado de las diversas culturas, tomar todo lo bueno y dejar lo malo», explicó.

Desde esta perspectiva, la cultura puede convertirse en un puente para establecer vínculos antes de abordar directamente cuestiones religiosas. Para el Pr. Powell, mostrar un interés genuino por la cultura de otra persona genera un ambiente de confianza que puede abrir la puerta a conversaciones más profundas.

«Cuando uno muestra un interés por la cultura de otra persona, ellos van a ser más receptivos a recibir y hablar de cosas más profundas», señaló.

El taller también abordó uno de los principales desafíos de la misión transcultural: la adaptación. Según el Pr. Powell, una persona que llega a un nuevo país debe estar dispuesta a encontrarse con costumbres, hábitos y formas de pensar diferentes a las propias.

Por eso, recomendó desarrollar desde ahora una actitud de apertura frente a aquello que resulta desconocido. Probar nuevas experiencias, observar y aprender pueden ser ejercicios de preparación para quienes posteriormente se desempeñen en contextos interculturales.

«Hay que tener una mentalidad abierta, tener curiosidad y observar antes de hablar», afirmó.

En este proceso, el especialista destacó que escuchar debe ocupar un lugar central. En vez de llegar a una comunidad intentando imponer elementos de la propia cultura, propuso observar, conocer y descubrir puntos de encuentro. Esta disposición no implica abandonar la propia identidad, sino aprender a relacionarse con otras personas desde la humildad y el respeto.

De los intereses personales a la misión

En este contexto, UAP Noticias también conversó con el Pr. Renato Carvalho, coordinador del Servicio Voluntario Adventista de UNIAENE, Brasil, quien buscó ampliar la comprensión de la misión.

Pr. Carvalho en su disertación en el Templo
Pr. Carvalho participando de una de las plenarias.

El Pr. Carvalho, vivió una experiencia misionera en Tailandia, en la cual explicó que aquella etapa modificó incluso su manera de comprender el tiempo y la vida cotidiana. A partir de una expresión habitual de la cultura tailandesa, Sabai sabai, que significa, tranquilo, relajado; aprendió a disminuir el ritmo y valorar más los momentos y las relaciones.

Sin embargo, la principal transformación que destacó no estuvo relacionada únicamente con una experiencia cultural, sino con su propia concepción de la misión: «No definiría como hacer misión, sino como vivir misión», expresó. Para el pastor, la misión no está determinada exclusivamente por una actividad, un viaje o un destino internacional, sino por la manera en que una persona decide vivir.

«Misión no es lo que haces. Misión es cómo vivís», afirmó.

Desde esta perspectiva, una persona puede desarrollar una vida misionera desde su propio hogar, trabajo, profesión, relaciones y actividades cotidianas. La clave, explicó, está en vivir intencionalmente cada una de esas dimensiones como espacios para reflejar los valores del evangelio.

«Puedes ser misionero si elegís intencionalmente predicar en todo lo que vivís», señaló.

Esta mirada se relaciona directamente con el objetivo de su taller: ayudar a los participantes a reconocer que sus talentos e intereses personales también pueden transformarse en herramientas para el servicio.

Participantes de los talleres
Participantes de los talleres.

La misión no necesita comenzar cuando aparece un pasaporte, una visa o la posibilidad de trasladarse a otro país. Puede comenzar en las decisiones cotidianas y en la manera en que cada persona utiliza aquello que sabe hacer.

Prepararse para cruzar culturas

Las experiencias compartidas durante los talleres mostraron que la preparación misionera abarca dimensiones que van más allá del conocimiento bíblico. Comprender una cultura, desarrollar habilidades personales, cuidar la salud mental, utilizar responsablemente las herramientas digitales, aplicar conocimientos profesionales y aprender a relacionarse con comunidades diversas forman parte de la preparación necesaria para un servicio efectivo.

En ese sentido, los talleres complementaron las plenarias y testimonios del I Will Go con espacios donde los participantes pudieron acercarse a situaciones concretas y reflexionar sobre las herramientas que necesitan para responder a ellas.

El Pr. Powell mencionó que esta preparación tiene además una dimensión generacional. Dirigiéndose especialmente a los jóvenes, destacó que el llamado misionero puede llevarlos a lugares que hoy ni siquiera imaginan.

«Dios te hará oportunidades que nunca te habías imaginado de servirle», afirmó.

Asimismo, el Pr. Carvalho planteó que esa disposición no debería estar reservada para quienes planean viajar. La misión puede comenzar en cualquier lugar cuando una persona decide utilizar sus dones para servir.

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