El lunes 10 de agosto se desarrolló el segundo módulo de la Cátedra Libre Héctor Motta, una propuesta académica de la Universidad Adventista del Plata (UAP) orientada a fortalecer el liderazgo, el emprendimiento, la innovación y la sustentabilidad.
Bajo el título «De la dispersión al foco: Inteligencia Artificial como piloto de la productividad», el Mag. Gastón Guillerón, gerente de Software de TI en Mercado Libre y docente de la Maestría en Administración de la UAP, brindó una clase magistral abierta a todo público en el Auditorio Raúl Cesan.
La propuesta busca generar espacios de formación que permitan abordar problemáticas y oportunidades del entorno desde una perspectiva integral, promoviendo herramientas capaces de contribuir a la transformación social y al desarrollo territorial. En esta segunda instancia, el eje estuvo puesto en el potencial de la inteligencia artificial para mejorar la productividad y acompañar la toma de decisiones en distintos ámbitos profesionales, empresariales y sociales.
Durante la jornada, el Mag. Guillerón propuso reflexionar sobre el contexto actual de la acelerada transformación tecnológica y sobre la necesidad de pasar de la dispersión a un uso más estratégico de las herramientas disponibles. «Vamos a estar comentando sobre cómo sobrevolar lo que es hoy el contexto de dispersión y cómo podemos enfocarnos en una era donde está la inteligencia artificial a tope, y cómo direccionar eso para ser más productivo», explicó.
El especialista destacó que las posibilidades actuales para generar proyectos son numerosas, pero que el verdadero desafío consiste en convertir una idea en una iniciativa capaz de producir un impacto concreto. Para ello, consideró fundamental incorporar criterios que permitan evaluar la relación entre costos y beneficios y tomar decisiones con agilidad.
«Hoy en día tenemos muchas posibilidades de generar y gestar proyectos. El desafío es cómo podemos transformar esa idea en algo que genere impacto», señaló. En este sentido, explicó que la capacidad de dimensionar el costo-beneficio resulta fundamental para cualquier proyecto de innovación, especialmente en un contexto caracterizado por cambios rápidos y disruptivos.
Uno de los propósitos centrales de la clase fue que los participantes pudieran llevarse herramientas aplicables a sus propios contextos. La propuesta no estuvo dirigida exclusivamente a grandes empresas o especialistas en tecnología, sino también a emprendedores, profesionales, organizaciones no gubernamentales y ámbitos educativos.
«La idea es que se lleven herramientas para aplicar desde el día uno, básicamente», afirmó el Mag. Guillerón. De esta manera, la inteligencia artificial fue presentada no como un conocimiento reservado para quienes trabajan específicamente en tecnología, sino como una herramienta transversal que puede incorporarse a diferentes actividades y proyectos.
Para el docente, el escenario actual ofrece una oportunidad inédita para que las personas puedan convertirse en agentes de cambio. El acceso a nuevas tecnologías permite desarrollar iniciativas que anteriormente requerían una infraestructura mucho mayor, mientras que la inteligencia artificial amplía todavía más las posibilidades de creación y optimización.
«Estamos en un mundo completamente tecnológico, disruptivo y con muchísimas posibilidades para cualquiera de nosotros de ser agentes de cambio», sostuvo. «Si logramos capitalizar la inteligencia artificial y se convierte en un verdadero copiloto nuestro, tenemos muchísimo potencial».
El desarrollo de esta segunda instancia de la Cátedra Libre Héctor Motta también se inscribe en un proceso más amplio iniciado durante este año. El Dr. Héctor Motta explicó que la propuesta busca avanzar progresivamente desde la formación individual hacia la identificación de oportunidades y problemáticas que puedan ser abordadas de manera colectiva.

«Lo más importante es el impacto de alcance regional que tiene la Universidad. Al crear esta cátedra ha puesto un compromiso por delante, una hoja de ruta que cumplir», expresó el Dr. Motta.
El empresario señaló que, a partir de los cuatro módulos que conforman esta edición, se busca enriquecer las formas de analizar las situaciones del entorno para arribar a diagnósticos colectivos. A partir de allí, el objetivo es identificar herramientas que permitan abordar problemas existentes o descubrir oportunidades que todavía permanecen ocultas.
En ese proceso, la innovación ocupa un lugar central. Para el Dr. Motta, detrás de las oportunidades se encuentra la investigación y, a partir de ambas, se abre la posibilidad de desarrollar iniciativas vinculadas con la economía circular y la transformación de recursos que actualmente son descartados en productos o soluciones que contribuyan al bienestar de la comunidad.
Esta mirada se vincula directamente con el propósito de la Cátedra Libre, que busca generar un puente entre el conocimiento universitario y las necesidades concretas de Libertador San Martín y su región. La actividad productiva, educativa, sanitaria y social de la comunidad constituye un campo de oportunidades para el desarrollo de proyectos que puedan generar soluciones aplicables.

El Mag. Horacio Rizzo, rector de la UAP, explicó que las cátedras libres permiten a las universidades responder de manera flexible a los intereses y necesidades de las comunidades en las que están insertas. «Las universidades tienen la oportunidad de desarrollar lo que se denomina cátedra libre, buscando la temática que le interese a la comunidad, tratando de resolver problemáticas o simplemente desafiando al estudiantado con algún proyecto o alguna actividad», señaló.
La Cátedra Libre Héctor Motta surgió precisamente con ese propósito, la propuesta se orienta especialmente a la innovación, el emprendedurismo y la economía circular, con el objetivo de fortalecer el vínculo entre la Universidad y su entorno.
El Mag. Rizzo destacó que esta articulación ya comenzó a traducirse en proyectos concretos. Actualmente, al menos ocho grupos se encuentran trabajando sobre diferentes problemáticas vinculadas con el Sanatorio Adventista del Plata, la comunidad y la propia Universidad, en áreas que incluyen investigación y desarrollo de soluciones. Algunos de estos proyectos han comenzado a avanzar hacia una etapa de ejecución.
En este marco, la inteligencia artificial adquiere un papel específico dentro de la segunda edición de la cátedra. Para el Mag. Rizzo, su incorporación debe entenderse como una herramienta al servicio del emprendedor y no como un reemplazo de su iniciativa.
«La inteligencia artificial se posiciona como una herramienta. Es importante destacar esto porque no va a ocupar el lugar del emprendedor, sino que va a ser una herramienta más que hoy, en esta época de la historia, el emprendedor tiene para valerse para mejorar todavía su producción», explicó.
La jornada permitió así vincular una tecnología de alcance global con desafíos concretos del ámbito local. La propuesta no se limitó a explicar las posibilidades de la inteligencia artificial, sino que buscó promover una mirada crítica y práctica sobre la manera en que estas herramientas pueden utilizarse para generar valor, mejorar procesos y contribuir a la resolución de problemas.
Desde esta perspectiva, la Cátedra Libre Héctor Motta continúa avanzando en una propuesta que articula formación, innovación y compromiso con el territorio. El desafío planteado para esta segunda instancia es pasar de la abundancia de posibilidades que ofrece la tecnología a la capacidad de identificar cuáles pueden convertirse en soluciones concretas para las personas y las comunidades.
Con nuevas instancias de formación y proyectos en desarrollo, la iniciativa busca que el conocimiento generado en la Universidad pueda trascender las aulas y convertirse en herramientas aplicables a las necesidades del entorno. En un escenario marcado por la transformación tecnológica, la propuesta apuesta a formar personas capaces de utilizar la innovación no solo para producir más, sino también para identificar oportunidades, resolver problemas y contribuir al bienestar de la comunidad.



