UAP Noticias conversó con Esther Montero (21), oriunda de República Dominicana y estudiante de primer año de la Lic. en Comunicación en la Universidad, sobre su trabajo colportando en Puerto Rico.
Iniciando el diálogo, Esther contó cómo fue que conoció la Universidad Adventista del Plata (UAP). «En diciembre de 2025 estaba colportando en Puerto Rico donde me encontré a un grupo de jóvenes quienes me hablaron sobre la UAP. En la universidad donde estaba sentía que no estaba aprendiendo como me gustaría. Entonces, investigué distintas universidades, pero ninguna me llamó la atención. Sin embargo, cuando los chicos, alumnos de la UAP, me hablaron sobre la Universidad Adventista del Plata (UAP) me entusiasmé. Entonces, oré a Dios y le dije que si era su voluntad me abriría los caminos para ir. Luego, me comuniqué con la UAP y ellos me ayudaron con el proceso para venir aquí. Dios fue abriendo las puertas y por la gracia de Dios hoy estoy acá». Asimismo, Esther confirmó que su familia la apoyó en esta decisión. Mi madre me dijo: “Sí, te apoyo. No te voy a cortar tus alas. Si deseas ir, te apoyaré”.

Continuando con su entrevista, la joven dominicana informó que el mes pasado participó en la campaña de invierno del colportaje. El colportaje es un programa de ventas con una connotación altamente espiritual, ya que se venden libros sobre familia, salud y, especialmente, temas espirituales con el objetivo de sustentar los estudios universitarios y compartir el mensaje de esperanza. «Colportar es predicar a través de libros y, a la vez, una ayuda para poder costear los estudios como alumna. A diferencia de otros lugares donde se visitan los hogares, en Puerto Rico vamos a estaciones de servicio, parques, negocios donde ofrecemos distintos materiales literarios de diferentes tópicos: salud, psicología, espiritualidad».
En este contexto, Esther Montero desarrolló su experiencia como colportora el mes pasado en Puerto Rico. «Fue una vivencia muy edificante. No quería ir a colportar, no estaba motivada. Personalmente, sentí mucho la falta de mis amigos de la UAP. Al comienzo no me fue bien, pero hablé con el Señor y mi relación con Dios creció. Ciertamente, el colportaje se centra en que tu espiritualidad crezca. Además del área espiritual, crecí como persona al conocer diferentes culturas y convivir con otras personas (estudiantes universitarios) de Cuba, Colombia, República Dominicana y Puerto Rico».
Sobre la recepción de las personas al material literario, afirmó que les encanta ayudar. «A veces no tenían dinero para comprar, pero ofrecían un donativo. En cada ocasión, en cada encuentro, siempre oré con cada persona», agregó la estudiante Esther a UAP Noticias.
A continuación, la alumna de la Lic. en Comunicación en la UAP compartió dos testimonios:
«Un día, una de mis líderes del colportaje llamada Inés, me ubicó cerca de un puesto de comida. Allí, la gente pasaba, pero todos me rechazaban los libros. Después de ofrecer ocho libros, cerca de las 13:00 pensé que todavía había chances pues no había terminado el día. Luego, para las 14:00 ya había vendido tres libros. Sin embargo, más tarde no lograba vender más. Incluso, me cambié de lugar a un estacionamiento, pero las personas no compraban. Más tarde, Inés se acercó para preguntarme cómo me iba y le conté que en todo el día solo vendí tres libros. Allí, oramos juntas y le pedí al Señor que se haga su voluntad. Tras la oración pudimos observar como “Dios movió las aguas” a eso de las 16:00. Finalizando el día, a las 18:00, llegué a vender veinte libros. Sin duda, esto fue obra de Dios».
Continuando con su alocución, narró la segunda historia: «Durante mi campaña en julio, colporté en un hospital de veteranos. Fue muy chocante porque no suelo colportar allí. Entonces, estaba muy nerviosa. Fue una experiencia hermosa pero también triste porque vi a mucha gente transitando enfermedades terminales muy dolorosas. La posibilidad de poder hablar con ellos, compartirles libros, fue muy impactante. Incluso, un hombre un día me dijo: “Hoy fuiste un ángel para mí”. Fue increíble, una experiencia inolvidable».
Esther Montero regresó el 4 de agosto a la Argentina. Esta semana la alumna de primer año de Comunicación resaltó de su regreso: «Me costó despedirme, no quería regresar pues formé lindos vínculos con los jóvenes y me sentía como en casa. También, pasé unos días con mi tía allá. Pero mi deseo de seguir formándome y servir con excelencia me estimularon a retornar a este campus de la Argentina», concluyó la dominicana.



