Mag. Horacio Rizzo en el sermón del jueves en la Convención Misionera.
3
abril 2025

«La misión es un imperativo que bendice a quien es llamado y a quien es foco del servicio»

El jueves en la noche, en el marco del programa “Convención Misionera”, el Mag. Horacio Rizzo, rector de la Universidad Adventista del Plata (UAP) presentó un tema que atinó a la virtud integradora del evangelio.

En la jornada, desde temprano, en la mañana y en el Salón de los Pioneros, este plan organizado por el Servicio Voluntario Adventista (SVA) que funciona en la UAP, y el área de Capellanía, propuso un Simposio que contó con talleres, conferencias y plenarias que motivaron y facilitaron herramientas para aquellos jóvenes participantes, decididos a ser parte de la misión que promueve la Iglesia Adventista del Séptimo Día (IASD).

Cerrando el día, en el Templo de la Universidad, el pastor Dieter Gustavo Bruns, director del SVA para la División Sudamericana de la IASD, a través de un video, compartió sus salutaciones y puso de relieve la importancia de esta iniciativa, ya que visualiza las oportunidades que existen para involucrarse en el voluntariado, atendiendo el llamado del Señor y poniendo los dones en sus manos para ser bendición de muchos. «Aquellos que viven la misión son cambiados, su vida mejora y al experimentar este desafío, ya sea cerca o lejos de su zona de confort, ya no serán los mismos y más cercanos a Dios».

Luego, el rector de esta Casa de altos estudios avanzó en su presentación poniendo de relieve el concepto desnaturalizado que tiene la inclusión en las nuevas democracias, consignando, muchas veces, más diferenciaciones con el “otro” y provocando más barreras y distorsiones con la ideal relación horizontal que debe primar en toda relación humana.

Tomando como analogía la internacionalización de la UAP, el Mag. Rizzo hizo foco en la oportunidad y responsabilidad de ser parte de un campus con más de cuarenta naciones representadas en su alumnado, cuestión que ubica a la Universidad entre las más interculturales de la Argentina. «Esta realidad que vive la UAP nos permite el ejercicio de considerar que, en realidad, nuestra patria, nuestra ciudadanía no está en este lugar, sino en el reino de los cielos –afirmó el rector de la UAP–. Dios desea borrar las fronteras porque, un día, seremos todos un solo pueblo».

En este punto, el líder de esta Casa puso a consideración que la misión a la que el Señor llama a cada uno nos ubica en el lugar correcto, frente al otro, para servirlo y para ser receptor también de la riqueza experiencial de aquél a quien se sirve. «Jóvenes, en el devenir de este mundo justo en ese embudo que presiona esa relación entre unos y otros, donde se intensifican las barreras de la separación, nuestro mensaje debe ser integrador, como lo es el evangelio. Y la misión se ejerce con este espíritu», afirmó el Mag. Rizzo.

Seguidamente, el rector de la Universidad profundizó su mensaje en el texto del Evangelio de San Mateo, capítulo 28, versos 19 y 20. En este momento el orador propuso que este imperativo puede responderse en tres porqués al cuestionamiento ¿Por qué tiene que ejercerse así? Primero, porque es un pedido de Dios. Segundo, la misión beneficia a quien es llamado a ser parte de esta impronta divina. Y, en tercer lugar, se atiende una necesidad de las personas. «Cada uno nace con una misión y, no llevarla a cabo, representa no hacer caso al llamado del Señor, se pierde este acto beneficioso de materializar este cometido y no se derrama esta bendición sobre la gente», expresó el líder de la UAP.

«La misión es un imperativo, es una bendición para nosotros y para el otro a quien sirvo», consignó el Mag. Horacio Rizzo. Y, cercano a la conclusión de su presentación, el rector de la UAP propuso esta cita de Elena de White: «Cuando el poder divino se combine con el esfuerzo humano, la obra se propagará como fuego en el rastrojo. Dios empleará instrumentos cuyo origen no podrá discernir el hombre: ángeles harán una obra que los hombres podrían haber tenido la bendición de realizar si no hubieran sido descuidados en responder a las demandas de Dios» Mensajes Selectos 1:138 (1885).