28
mayo 2020

Un aplauso por aquellos que se enfrentan a todo por nuestra salud

Sin lugar a duda que toda crisis que enfrenta la humanidad rescata y aflora lo mejor y lo peor de su naturaleza.

El coronavirus (COVID-19) puso en la primera línea de defensa y prevención a trabajadores de la salud y de seguridad quienes recibieron los reconocimientos de la sociedad contenida en estos protocolos emergentes en esta pandemia mundial.

El especialista Alexis Hardy es un Kinesiólogo egresado de la Universidad Adventista del Plata (UAP) y desarrolla su actividad profesional en el Hospital Italiano de la Ciudad de Buenos Aires, atendiendo pacientes con COVID-19.

Como sociedad tendemos a naturalizar cuestiones que, muchas veces escapan a la convencionalidad, y este virus ha logrado pintar este collage en el inconsciente colectivo. «Hace diez años finalicé mis estudios en la UAP y, durante el 2009-2010, se vivió la pandemia de gripe A, causada por una variante del Influenzavirus A (subtipo H1N1), que surgió en 2009, momento en que me tomó haciendo mis prácticas, por lo cual no tuve una vivencia tan directa de esta situación, siendo aquella una pandemia no tan grave desde lo viral y social, contrastada con la que nos toca lidiar hoy. En el lugar donde me desempeño, y con vistas a enfrentar este escenario sanitario, reestructuraron nuestros horarios con el fin de cuidar a los profesionales y pacientes, intentando que cada individuo entre en contacto con el virus, el menor tiempo posible».

Dentro de algunas áreas de especialización de la Kinesiología se encuentra la direccionada a la internación, la cual se divide en dos ramas: la neuromuscular, la que rehabilita a pacientes que se encuentran en situación de debilidad motora; y la de cuidados respiratorios. «Estas acciones se concretan en áreas cerradas, como cuidados intensivos, intermedios, unidades coronarias y las centrales de emergencias, lugares en donde el paciente requiere de un monitoreo más estricto –señala el Esp. Hardy–. Y es en este sector en donde desarrollo mis tareas profesionales, trabajando con el manejo de respiradores, procesos de entubación, tomas de muestras respiratorias, entre otras».

En todo este proceso se requiere de una preparación especial, técnica, pero también psicológica para afrontar estas situaciones tan extremas con pacientes que deben superar estos cuadros tan complejos. «Cuando finalizas tu carrera de grado es necesario especializarte y continuar con la capacitación constante. En el caso de Cuidados críticos o respiratorios lleva entre dos y cinco años, dependiendo del área elegida –apunta el egresado de la UAP–. Y esta tarea que realizo junto al equipo de enfermeros requiere de una preparación de índole psicológica para completar el servicio y atención que se brinda, además de beneficiarnos a nosotros para afrontar estas condiciones. La confianza y la seguridad son componentes significativos para el mejor abordaje de un tratamiento en la relación del profesional y el paciente. En esto, la preparación es fundamental».

Un aspecto importante en esta tarea de riesgo, como es estar en la primera línea del tratamiento con personas con COVID-19, es el cuidado personal y el del entorno familiar. «Mi familia está constituida por mi esposa y dos hijos, un nene de 4 y una niña de 1 año. Al estar desempeñándome en un área cerrada del Hospital, estamos acostumbrados a lidiar con muchas dolencias, muchas de ellas de alta carga viral. En este sentido uno debe tener mucho cuidado, desde que sale del nosocomio, cuando se aborda el transporte público y se entra en relación con nuestros afectos. Esta no es una práctica nueva; cuando llego a casa y antes de abrazar y besar a mi familia, me saco la ropa (proceso que habitualmente se hace en el Hospital), y me higienizo pertinentemente. De esta manera se evita el contagio de cualquier tipo».

Otra faceta de esta tarea en el Hospital es la relación con el equipo de salud. «Este punto es fundamental, como en cualquier aspecto de la vida. En el caso del trabajo, si tu equipo no está unido se hace complicada la tarea diaria. Gracias a Dios me encuentro rodeado de un grupo humano excelente y que posibilita desarrollar la tarea con confianza y eficacia. Al principio de la pandemia existía mucha ansiedad con el pensar de una posibilidad del desbordamiento del servicio de salud. Pero, hasta ahora, esto no ha sucedido y nos genera confianza para lo que viene». 

UAP Noticias consultó al Esp. Hardy sobre cómo influyó su preparación y paso por la Universidad pensando en este contexto que le toca atravesar. «Nací y me crié en Libertador San Martín, cursé en la UAP desde la primaria hasta la formación universitaria. Pero pude confirmar algo que se dice desde siempre, los profesionales de la UAP son valorados tanto por su preparación técnica, pero, sobre todo, por su formación humana. Muchas veces, durante una atención el paciente me dice “vos no sos de acá”. El trato servicial, amable compele a este tipo de comentarios, tratás a la persona por lo que es, un ser humano y no un número o una atención más. Por el hecho de ocuparte por una necesidad básica de otro, como servir un vaso de agua, ya resulta en un llamado de atención para quien recibe un acto de buena fe. La Universidad es la que dejó esto en mi formación profesional y humana. Esto te marca para el resto de tu vida».  

En cuanto a su experiencia personal, el Esp. Alexis Hardy, concluyó: «Lo que más me ayudó en mi vida es saber y reconocer que Dios está al mando de todo, y que seguro te llevará a buen puerto».