21
mayo 2020

Aprender a aprender

La Prof. Patricia Quintana, vicedirectora del Instituto Adventista del Plata, comparte con UAP Noticias su pensar acerca de cómo la Educación ve en este contexto de cuarentena un escenario de oportunidad para avanzar y para detenerse en la reflexión de cuánto aprenderemos de esta circunstancia. A continuación compartimos su trabajo:

Esta frase ha sido y es por cierto un desafío de la educación, y sobre todo para quienes estamos vinculados a enseñar. Hoy quisiera introducir el tema partiendo de una primera lectura de lo que se nos viene a la mente cuando decimos aprender a aprender; si bien son muchos los aportes de especialistas en educación, me limitaré a compartir algunos conceptos sencillos que pueden ser de utilidad para todos. Porque a todos nos pasó que, de una noche a la mañana, debido a la situación de pandemia, tuvimos que realizar una transformación en nuestras rutinas cotidianas. Donde tenemos que quedarnos en casa, la modalidad de la escuela es diferente, algunos trabajos cambiaron y sin duda dentro de cada hogar las realidades son diferentes. 

Comencemos entonces en primer lugar entender el término aprender:

La Real Academia Española: del latín aprehender: “Adquirir el conocimiento de algo por medio del estudio o de la experiencia”.

Otro factor importante es que el conocimiento que se le brinda al que aprende debe ser significativo. Esto es, que quien lo recibe pueda utilizarlo de manera válida y eficaz y que además sepa dónde aplicarlo en el momento en que sea conveniente en su vida.

Entonces es muy importante: que lo que se aprende sirva a la persona, en el sentido de que pueda utilizarlo prácticamente, aunque sea alguna vez, y que no quede solamente en un concepto intelectual.

Comenzamos a vivir ante un nuevo contexto, que se presenta con incertidumbre y complejidad, y nos detiene en cierto modo a pensar y repensarnos en los nuevos modos de vincularnos, nuevas formas de organización para el consumo de alimentos y servicios, nuevas herramientas digitales, nueva modalidad de escuela, nuevas formas de organización familiar y seguramente en muchos hogares hubo que ponerse de acuerdo; o como hacíamos en la escuela “renovación de acuerdos de convivencia” porque es necesario respetarnos, delimitar tiempos y espacios, repartir tareas, aprender a compartir más.

Podemos preguntarnos: ¿Cómo estábamos para asimilar estos cambios y qué necesitábamos para ello? ¿La escuela estaba preparada? ¿Qué enseñó y sobre todo, cómo? Paulo Freire plantea claramente que “Enseñar no es transferir conocimiento, sino crear las posibilidades para su propia producción o construcción”. Y… ¿qué aprendemos de esta situación para nuestro futuro? Aunque no pueda detenerme en responder cada pregunta específicamente, tienen toda la intención de hacernos reflexionar para poder situarnos ante la realidad que nos toca enfrentar cada día. Ya sea hoy con la pandemia, pero también a futuro, porque va más allá de lo que nos está pasando hoy, se trata de revisarnos y pensar cómo quiero que sea en el futuro y cómo lograrlo. Aquí es entonces donde vamos a introducir la segunda palabra “aprender” y así nos quede: el aprender a aprender.

Comparto la definición de dos autores:

Marta Liliana Iovanovich describe que es aprender a leer la realidad, para realizar cambios transformadores. Este proceso permite la construcción del nuevo conocimiento. Es adquirir las estrategias y habilidades de pensamiento que permiten relacionar los conocimientos nuevos con los previos de manera que pueda construir un nuevo conocimiento aplicable en diferentes contextos.

Hautamaki destaca que es la habilidad y la disposición para adaptarse a nuevas tareas mediante la activación del compromiso para pensar y una perspectiva de esperanza a través del mantenimiento de la autorregulación cognitiva y afectiva de la actividad de aprender

Entonces “Aprender a aprender supone disponer de habilidades para iniciarse en el aprendizaje y ser capaz de continuar aprendiendo de manera cada vez más eficaz y autónoma de acuerdo con los propios objetivos y necesidades.”

Este tipo de aprendizaje tiene dos dimensiones fundamentales:

1)            La adquisición de la conciencia de las propias capacidades (intelectuales, emocionales, físicas), del proceso y las estrategias necesarias para desarrollarlas, así como de lo que se puede hacer por uno mismo y de lo que se puede hacer con ayuda de otras personas o recursos.

2)            Disponer de un sentimiento de competencia personal, es decir centrados en la motivación, la confianza en uno mismo y el gusto por aprender.

No nos sorprende que, gracias a la motivación y necesidad de conectarse con sus vínculos más afectivos, nuestros abuelos usen WhatsApp, realicen videollamadas, entren a plataformas para compartir diferentes momentos. Otro ejemplo son los docentes que, aunque con ensayo y error, aprendimos a usar herramientas digitales impensadas para lograr conectarnos con nuestros estudiantes, y los estudiantes aunque nativos digitales, también se vieron con la necesidad de usar herramientas desconocidas para poder aprender y conectarse con sus pares y docentes.

Necesitamos continuar, superarnos, saber situarnos en la realidad que nos toque vivir con un propósito y desafío de crecer y con una actitud positiva transformando los problemas u obstáculos en oportunidades de aprendizaje.

¿Qué criterios son importantes tener en cuenta a la hora de aprender a aprender?

  1. Planifica tu aprendizaje: antes de comenzar a trabajar con una tarea deberás analizar cómo la abordarás. ¿Cuáles son los objetivos que pretendes conseguir? Al planificar qué se quiere alcanzar y cómo, te permitirá conservar la dirección correcta en tu esfuerzo.
  2. Sin motivación no hay aprendizaje
  3. Aprende colaborando: cualquier intercambio con otras personas te ayuda a detectar errores propios y ajenos y aprender de ello, a la vez que desarrollas habilidades sociales.
  4. Aprendizaje significativo: aquí se hace referencia a la puesta en práctica de lo aprendido fuera del contexto educativo.
  5. Evalúa lo aprendido: detenerse en el proceso y revisarlo nos permite ir solucionando los problemas en el camino y no esperar hasta el final para ver el resultado

Es decir que esta competencia de aprender a aprender incluye:

  • Persistir en el aprendizaje
  • Organizarlo
  • Incluye la conciencia de las necesidades y proceso del propio aprendizaje
  • Identifica las oportunidades disponibles
  • Supone adquirir la habilidad para superar los obstáculos para llegar al éxito

Rescato las palabras de una autora desconocida que destaca que el aprender a aprender es darse la oportunidad todos los días de adquirir una nueva visión de las cosas, de ver el mundo desde otra óptica, de desaprender lo mal aprendido y asimilar lo novedoso. Es señal de humildad y es disponibilidad para vivir. Es aceptar que tenemos limitaciones y muchas cosas por conocer.

Dios nos creó con la capacidad de seguir aprendiendo siempre, y podemos acudir a Él en todo momento. “Pide con todas tus fuerzas inteligencia y buen juicio; entrégate por completo a buscarlos, cual si buscaras plata o un tesoro escondido. Entonces sabrás lo que es honrar al Señor; ¡descubrirás lo que es conocer a Dios! Pues el Señor es quien da la sabiduría; la ciencia y el conocimiento brotan de sus labios”. (Proverbios 2: 3 -6)

 

Prof. Patricia Quintana

Vicedirectora del Instituto Adventista del Plata

Docente del Instituto Superior Adventista del Plata