30
abril 2020

Padre, Dios

En la siguiente narrativa, el Dr. Daniel Plenc, director del Centro de Investigación White que funciona en la Universidad Adventista del Plata, comparte su testimonio acerca de un himno que aparece en el Himnario Adventista. A continuación, compartimos el texto que nos dejó el Dr. Plenc.

En más de una ocasión se me ha pedido que cuente la historia del himno “Padre, Dios” (Himnario adventista, N° 244). La siguiente es una transcripción de su letra:

  1. Padre, Dios, estoy pensando en ti.

Ya no soy el mismo de ayer.

Pero sé, me reconocerás.

Padre, Dios, hoy me acordé de ti.

Coro

Buen Señor, decido regresar,

porque sé que tú estarás allí.

Veo hoy lo que antes no entendí;

no estaré más lejos del hogar.

  1. Padre, Dios, estoy volviendo a ti;

siento que tú me recibirás.

Creo que aún me perdonarás.

Padre, Dios, mi senda va hacia ti.

  1. Padre, Dios, mis bienes los perdí;

mírame como un siervo más.

Lleno estoy de indignidad y mal.

Padre, Dios, estás viniendo a mí.

======================

Letra y música: Daniel Oscar Plenc

El gusto por la música vino de mis padres, Elbio Plenc y María Delia Borges, quienes venían de familias adventistas y habían sido alumnos del Colegio Adventista del Plata, Entre Ríos, Argentina, a comienzos de los años 1950. Lo cierto es que en la etapa de la escuela primaria me enviaron a estudiar piano, teoría y solfeo. Yo había nacido en Posadas, capital de Misiones, pero cuando empecé a estudiar música vivíamos en el interior de la provincia, en el Departamento San Ignacio, donde mi madre era maestra y directora de una escuela nacional de frontera. En ese lugar hice mis primeros estudios musicales. Por un tiempo, junto con mi hermano Rubén, teníamos que trasladarnos al pueblo por un camino selvático de seis kilómetros. Nos llevaban en auto a veces y otras veces teníamos que ir en bicicleta o a caballo.

El gran despertar respecto de la música cristiana llegó cuando fui alumno del Instituto Juan Bautista Alberdi (hoy Instituto Superior Adventista de Misiones), en Leandro N. Alem, Misiones. Allí estudié con el profesor Walter Ullrich hasta concluir con el Profesorado Elemental de Piano, Teoría y Solfeo, al mismo tiempo que completaba mis estudios secundarios. En 1977 comencé a estudiar teología en el Colegio Adventista del Plata, mientras cantaba en el Coro Musicap, dirigido por el profesor Waldemar Wensell y en otros grupos musicales como Koinonía Musical y el cuarteto Mensajeros de Paz. Ocasionalmente cantaba también como solista.

Entre 1981 y 1992 realicé trabajo pastoral en el norte y el centro de la Argentina, usando la música cristiana para enriquecer las actividades de las iglesias, sea cantando, dirigiendo, o tocando el piano, la guitarra o algún teclado. En esos años continué componiendo canciones cristianas sencillas, en particular para encuentros o reuniones eclesiales.

En 1993 fue invitado por la Universidad Adventista del Plata para enseñar en la Facultad de Teología. Allí volví a cantar en un cuarteto y a realizar algunas otras actividades musicales esporádicas. En los años que siguieron se me encargó la cátedra de Música Sacra en la carrera de Teología. Cuando se publicó el Himnario adventista de 1999, se incluyeron dos canciones mías: “Padre, Dios” y “Por eso lo amo” (N° 151).

Creo que fue por ese tiempo cuando comenzaba a enseñar en la UAP que surgió la música de “Padre, Dios”, que a veces tocaba cuando encontraba algún piano disponible. No tenía letra, sino que esta vino después. La letra vino a mi mente con facilidad, al recordar el regreso del hijo pródigo de la parábola de Jesús y las palabras que él pensó dirigir a su padre, quien lo recibió con un abrazo y una fiesta de bienvenida. En seguida me identifiqué con aquel hijo extraviado que decidió volver a la casa del padre, sabiendo que esa es la manera como los pecadores hemos de reencontrarnos con Dios, en la certeza de que seremos bien recibidos.

Muchos me han manifestado su aprecio por esta canción espiritual, porque les gusta su música o porque las palabras les resultaron significativas. Algunos predicadores han usado el himno para hacer invitaciones a sus oyentes y sé de otros que se han sentido sensibilizados e influidos por el himno para tomar alguna decisión espiritual positiva.

La inclusión de “Padre, Dios” en el Himnario adventista fue una decisión del Dr. Carlos Steger, editor del proyecto, quien conocía la canción y consideró oportuno publicarlo para beneficio de muchos adoradores. Resta agradecer al cielo por esta difusión insospechada y por haber usado esa sencilla obra en beneficio espiritual de los creyentes de muchos lugares.

 

Dr. Daniel Oscar Plenc

Universidad Adventista del Plata

Abril de 2020