9
abril 2020

Mi vida de pupila en la UAP vs el COVID-19

Debido a la crisis sanitaria por la que está pasando el mundo en estos momentos, la cual tiene de protagonista al coronavirus (COVID-19), siguiendo las estipulaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y los Ministerios de Salud y Educación de la Nación, la Universidad Adventista del Plata (UAP) accionó un protocolo de contingencia para proteger a su comunidad educativa, tomando diversas medidas preventivas desde el 11 de marzo: desde la suspensión de clases presenciales y la implementación de una modalidad on line, hasta la cuarentena total para los alumnos que utilizan los servicios de residencia estudiantil que ofrece la institución.

Ante estas circunstancias, me parecía que éramos los protagonistas de una película. Las imágenes que se nos empezaban a presentar eran las de nuestros preceptores y diferentes administradores de la Institución equipados con barbijos y guantes. Más tarde, el presidente Alberto Fernández estableció una cuarentena preventiva y obligatoria a nivel nacional, causando así que el aislamiento preventivo en la Universidad se alargue más de lo previsto.

El ambiente que se estaba empezando a vivir puertas a dentro, en un principio, era tenso. Pero, poco a poco, empezamos a ver normal el hecho de que nos tomaran la temperatura cada día y el adoptar el hábito del lavado de manos y el uso de alcohol en gel.

Desde mi perspectiva, somos afortunados de vivir esta situación de crisis sanitaria dentro del Campus. Los elementos de higiene y limpieza no nos faltan (en comparación a otros lugares), la comida abunda y, a su vez, también tenemos a un grupo de capellanes, psicólogos, psicopedagogos, enfermeros y médicos que constantemente velan por nuestra salud física, mental y espiritual.

Si bien somos conocidos como la generación que creció con la tecnología, debo admitir que no sabía cómo funcionaban la mayoría de las plataformas en donde los docentes realizan las clases. Incluso llegué 40 minutos tarde a mi primera videoconferencia y me habría perdido el contenido de ese día si no fuera por el hecho de que el material se puede grabar.

Es verdad que nos cuesta acostumbrarnos y la mayoría no se siente cómodo con esta modalidad, pero hay que reconocer el esfuerzo de los profesores que prácticamente deben hacer malabares con las plataformas on line para que logremos entender. Sí, es verdad que algunas materias, independientemente de cuál sea la carrera, necesitan un constante apoyo y seguimiento por parte de los docentes, pero esta situación no sólo se está viviendo en la UAP, sino también en otras universidades nacionales y del mundo.

El trabajo que está realizando el personal de la Universidad para que podamos continuar nuestros estudios, es de admirar. Quiero agradecerles porque, aunque nos cueste verlo, para ellos también es una situación difícil, pero aun así dedican más tiempo de lo debido pensando en nuestro bienestar y en nuestro futuro personal y profesional.

Micaela Velardo

3o Lic. Comunicación Social