Dr. Néstor Míguez: «La libertad que pido para mí, la pido para todos»

En el marco de la I Jornada Universitaria de Libertad Religiosa, organizada por el Centro de Estudios sobre Derecho y Religión (CEDyR), la Universidad Adventista del Plata (UAP) recibió la visita del Dr. Néstor Míguez, presidente de la Federación de Iglesias Evangélicas de Argentina, quien expuso en la conferencia inaugural el tema «La reforma en Argentina”.

La Agenda, pudo dialogar con él acerca de esta propuesta de trabajar el concepto de libertad religiosa desde variadas ópticas.

¿Cuál es su visión y balance acerca de la realización de estas Jornadas en un ámbito académico?

– Creo que toda actividad que promueva y dé lugar a diferentes expresiones como las que se expusieron en esta Jornada es fundamental en la creación de conciencia de un problema que muchas veces pasa inadvertido. La idea general que existe es que, en este país, reina la libertad religiosa (LR). Poder entrar en detalle, mostrando que esta visión tiene sus limitaciones, es de suma importancia. En estas Jornadas se pudieron escuchar distintas voces, haciendo un recorrido académico y popular, lo cual me parece fundamental para profundizar y concretar el concepto de LR, el cual solo alcanza su plenitud, si está acompañada por el concepto de igualdad.

Este espacio de debate se da en el contexto de un nuevo aniversario de la Reforma Protestante y, teniendo en cuenta su origen ¿cómo ve el proceso iniciado hace 500 años de alcanzar la LR?

– Sin duda la Reforma Protestante y otros hechos a lo largo de la historia han permitido que se cuestionen algunos modos, en los cuales hay quienes se apoderan de dogmas y restringen las experiencias religiosas de otros. La Reforma, de alguna manera, instala de forma más clara o significativa, que los diferentes modos de entender a la fe no pueden ser gobernados desde el poder político, ni desde un solo poder eclesial. De esta manera, la Reforma magnifica algo que ya estaba en la mente de las personas y le da una proyección histórica cuyas consecuencias no se vieron inmediatamente, sino que sembraron semillas que fueron creciendo y desarrollándose, mostrando otras facetas y aperturas que hoy forman parte inseparable de nuestro concepto de LR.

En la conferencia de apertura, usted hizo una diferenciación entre la libertad liberal y la libertad bíblica ¿Podría decirnos dónde radica la diferencia entre estos dos?

-El concepto liberal de LR se centra en el individuo. Este debe poder tener la libertad de practicar su propio culto. Desde la concepción bíblica, es la libertad de contribuir a la vida de los demás desde mi fe. Desde ella, busco la libertad y dignidad de otros. Soy libre para expresar el amor de Dios por toda la humanidad y poder ejercer en plenitud el mandato de amor al prójimo. No es simplemente el poder hacer mi culto, sino que es tomar un compromiso donde mi LR garantiza el amor, la equidad y justicia para todos. La libertad que pido para mí, la pido para todos.

¿Cuál es su parecer respecto de cómo la sociedad en general interpreta el concepto de LR?

– Tenemos que darnos cuenta que esto es una transformación cultural, y estas nunca son abruptas. Hay una inercia cultural que hace tan natural la imposición de una religión que a veces no nos damos cuenta.  Incluso en un colectivo o una entidad pública, uno se encuentra con imágenes o símbolos de cierta religión que hacen que uno se sienta ajeno o excluido. Hasta que esto se transforme, y entendamos que la cultura puede tener lo religioso sin necesidad de imponérselo a los otros a través de discursos y otras prácticas, no conseguiremos la LR deseada.

¿Qué rol cumple un centro como el CEDyR de la UAP, en pos del cambio cultural?

– Cuando uno escucha exposiciones como la que realizó el Dr. Juan Martín Vives en la audiencia de la Corte Suprema de Justicia, realizada hace unos meses, sobre el tema de la enseñanza religiosa en Salta, uno comprende la importancia que tiene un centro de estudio para el aporte en la sociedad. Es importante que este sea no solo un centro perteneciente a la Iglesia Adventista, sino que sea abierto a otros grupos para que podamos participar, de la forma en que se propició en estas Jornadas.